23 febrero, 2011

Sensation Novel

Como si no tuviera nada que decir aquí, tengo asuntos que decir, pero tengo que ordenarme, cosa que no hago muy a menudo. Se me olvidan, hay muchos asuntos. Hay amaneceres, zumo de naranja, música clásica, un día soleado… pero no hay tiempo. Y estas líneas todavía en mi cabeza hablan de planetas que merecen ser retratados.  En fin un día uno se decide a algo, y estoy leyendo “La Dama de Blanco” de Wilkie Collins, he oído decir que algo de policíaca, pero me gustó más el subgénero “sensation novel” que así lo bautizaron los ingleses. Lo de policíaca me atrae pero no demasiado, me recuerda a la Mary Higgins que disfruté hace unos años. Tengo entendido que este año La Dama cumple 150 años desde su publicación, y todavía se mantiene fresca, pálida y joven. Y es un clásico. Solo la palabra clásico me transporta a otro espacio, la adoro. Pero no importa: he disfrutado ya doscientas cincuenta maravillosas páginas de Sir Percival, el señor Hartright, y la señorita Fairlie… Creo que no me es lícito hablar de estos personajes.

Supongo que este mundo en el que tan orgullosos sentimos la era de la información y comunicación, tiene más secretos que cualquier otro, simplemente la crisis tímidamente anunciada en los periódicos de la cual no oigo sino respuestas dubitativas y vacías a las preguntas sencillas como: ¿La crisis en Islandia?.¿He escuchado la palabra revolución? Es interesante lo acontecido en esa isla alejada de la vorágine europea y rodeada de frío mar en calma. Lo cierto es que no tengo muchos puntos fuertes y es que hablar de temas de actualidad no es uno de ellos.

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