21 agosto, 2022

Prismáticos

4 de junio

Una pareja tendiendo la ropa en el edificio de enfrente de mi apartamento. Han subido la persiana que baja hasta el suelo y han salido a la terraza. Él llevaba un bañador mostrando un torso musculado y moreno. Ella pantalones cortos y la parte de arriba de un bikini amarillo. Mientras tendían sobre las cuerdas que cruzan su terraza, movían los labios manteniendo una conversación. Él ha terminado primero de tender. Cuando ella ha terminado han pasado los dos dentro y han bajado la persiana a media altura.

6 de junio

La ropa está recogida y la terraza despejada. Esta mañana él ha salido a fumar. Cuando ha terminado, ha mirado hacia abajo y a los lados y ha tirado el cigarro a la calle. Se ha quedado mirando un buen rato. Después ha pasado dentro.

8 de junio

Hoy hacía un día soleado, yo mismo salí a mi terraza. Ellos estaban tranquilos enfrente, tumbados en la hamaca, los miraba a través de mis gafas de sol por encima de una novela corta que intentaba terminar. También estaban leyendo, él una revista y ella un libro grueso y desgastado. En un momento dado, él ha colocado su mano sobre la cadera de ella y la ha dejado ahí. Podía sentir el ardor de su mano sobre la piel cálida por el sol.

11 de junio

Ella ha aparecido de repente abriendo la puerta de la terraza y él se ha sobresaltado, tirando el cigarro a la calle de un manotazo. Junto con el cigarro ha caído lentamente un papel.  Ella se ha acercado y le ha puesto los brazos alrededor del cuello y le ha dado un beso. Ha dicho algo mientras se separaba de él. Él ha intentado alcanzarla, pero ella le ha apartado con un gesto. Bajé rápido las escaleras, y encontré el pedazo de papel y lo guardé en el bolsillo. Unos minutos más tarde él ha vuelto a salir y se ha sentado en una hamaca grande mirando al suelo. Poco después ha bajado y se ha pasado un rato buscando al pie de su edificio. Lo miraba desde mi terraza, algo encorvado mirando detrás de los contenedores, entre los arbustos. Al rato, ha dejado de buscar, ha puesto los brazos en jarras, y ha echado una ojeada. Luego ha dirigido una mirada hacia mi apartamento y ha vuelto a entrar en su portal.

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