¿O no?

Cuando entró en casa, dejó el abrigo sobre el sofá y buscó el interruptor de la lámpara pero decidió no encenderla. Dobló las rodillas y se dejó caer sobre los cojines, estaba agotado. El apartamento no se había enfriado todavía, incluso sintió cómo el calor que antes lo había inundado escapaba lentamente como la luz después del atardecer. Pasó así, a oscuras, el tiempo suficiente para notar un cambio. Abrió los ojos y percibió que no estaba solo pero no podía ver a nadie. Se acercó a la ventana, en la calle apenas había ambiente salvo dos hombres que se despedían efusivamente. Cuando volvió la cabeza creyó ver a alguien en la oscuridad. Y supo con total certeza que se trataba del sí mismo un año antes cuando ocurrió. Se miró con ternura y sin rastro de rencor, sabiendo quizá que no podemos escapar de quienes somos, de que puede que mañana pase algo o es posible también que todo siga igual pero no podemos dejar de esperarlo con cierta moderación ¿o no?

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